CLICK HERE FOR BLOGGER TEMPLATES AND MYSPACE LAYOUTS »

martes 3 de noviembre de 2009

Dicen que este es el mejor momento para escribir, aunque pensandolo bien, no sé quien lo dijo, no sé si lo inventé yo, seguramente...
No sé bien si es el dolor de cabeza el indicio de que tengo que escribir. Como pocas veces, angustiada no estoy. Me siento un poco triste, pero nada grave. ¿Me estaré adelantando? ¿Estaré negando la realidad? ¿O simplemente es que siento que hice todo bien y no tengo culpa por absolutamente nada?

Tampoco quiero pensar mucho en los últimos días. Quiero escribir para descargarme emocionalmente, pero sin pensar más en lo que pasó.

Te conozco, no puedes estar solo en los días de lluvia. Te entra una angustia que no tiene nombre. Por eso te llamé, pero nunca atendiste. A mí también me entró angustia porque inconcientemente sabía que no estarías solo, y como yo no estaba con vos, estarías con alguien más.
Lo que pasó el día siguiente fue peor. Recibí un mail donde me contaban la muerte de unos tíos en un accidente. Me puse mal. Me cuesta lidiar con la muerte, soy evasiva, no puedo contener la idea de no volver a ver a alguien, y así, de repente. Lo de papá creo que no lo he podido superar, me ha dejado secuelas serias en la personalidad. Papá también murió así, en un accidente, hace 14 años. Un día desperté y encontré a mamá llorando. La habían llamado para decirle que habían tenido un accidente, mi papá, mi tío, mis hermanos y mis primos. Que todos estaban bien menos papá, que estaba inconciente y muy golpeado. Fueron cinco días que parecieron años, día y noche en el hospital. Hasta que papá no pudo más. Y de repente, nuestras vidas cambiaron.
¿Cómo estarán los hijos de mis tios? Mi cabeza no puede contener la idea de llorar por dos personas a las que se aman al mismo tiempo. ¿Se llora por turnos? Primero se piensa en el uno y luego en el otro? Uno se siente el doble de vacío? Son dos huecos en el pecho?

Luego vino lo menos importante, encontré el aro de una mujer en tu cama. Forcé mi cabeza a creer tu historia mal inventada. Pero era obvio, llovía, estabas con alguien que no era yo.

Y yo no entiendo por qué estoy tan bien. Pero estoy bien, enojada desde luego, con dolor de cabeza intenso, pero bien. De alguna manera y aunque suene estúpido, me siento superior a vos. Y siento que estás muy lejos de ser el hombre que merezco a mi lado, no por una cuestión de merecer, sino por el desequilibrio que hubo entre el trato que te dí, y el que me diste vos a mí.

Me siento bien. Inexplicable. Pero estoy bien, sólo es este dolor de cabeza y la sensación de convertirme lentamente en una roca. Primero es la cabeza, y ahora lo siento un poco en el pecho...

domingo 25 de octubre de 2009

Anoche soñé con vos, como cada vez que me siento desamparada.
¿Será que escapo a fantasías como esa para encontrar un lugar de paz?

Soñé que había deseado tanto que revivieras por tan sólo un momento, que el deseo se me cumplió. Soñé que podía desar lo que fuera con ansias y que se me cumpliría, como cuando era chica.
Y despertaste, pero nunca pude estar muy cerca tuyo. Nunca pude por lo menos abrazarte. Es el sueño de siempre, estás, pero nunca nos encontramos.

¿Llegaré a alcanzarte algún día por lo menos en sueños?

Hoy desperté extrañandote de nuevo.

martes 6 de octubre de 2009

Retorno

Estoy emocionada. Recuperé mi computadora. Lo primero que hice fue abrir mis fotos y repasarlas. Puse canciones de Sabina cantadas por mujeres. Entré al msn, vi mi correo. Cuando finalmente estuve sola, abrí mi documento de escritos y tengo una sensación que no sé explicar. Pero es como un calorcito en el pecho y una cosa de no saber qué hacer con esto que siento. De no saber si leer o si escribir. Escribo esto, para contar que he vuelto. Volvió mi computadora, y volví yo con ella.

martes 4 de agosto de 2009

9 de junio de 2008

Parecía un sueño, pero ya estaba despierta.
Tu carita sonriente y tus ojos que apenas se abrían.
Qué delicia sentir tus besos mañaneros suavecitos y silencioso,
tus manecitas calientes tratando de apaciguar el frío de las mías


-no es culpa de este otoño que simula ser invierno, mis manos siempre han sido así, te dije, sin pronunciar palabra,
(porque a vos y a mí nos alcanza con mirarnos
con los ojos cerrados,
con los ojos de las manos y de la piel).


¿Cómo fue que llegamos a despertar uno al lado del otro?


Tampoco me explico cómo he resistido la tentación de ser yo la que te robe un beso.


Debe ser el cariño, intentando salvar lo que nos unió desde el principio,
una suerte de identificación en las peleas con nuestros padres,
en las luchas contra nosotros mismos.


Más tarde, abrazados, sintiendonos,
mendigandonos afecto, calor humano.


Para terminar en la cocina,
como jugando al papá y a la mamá,
mientras preparábamos la cena.


Y ese beso:
(Me faltaba el delantal)
Yo tenia una mano en la sarten y la otra en tu cara.
Vos las ganas constantes de quererme
y hacerme saber que soy 'amable',
trasladar el paraíso del amor
a esta jungla de egoísmos.

miércoles 8 de julio de 2009

pensamientos desparramados

Hay noches como hoy en las que pienso claramente que la vida es una total y absoluta paradoja.
Que todo está en un proceso de cambio constante. Que es iluso querer volver o detener el tiempo. Que la felicidad es efímera, y aún así, quiero momentos extremadamente felices.

Todo el mundo tiene metas claras, menos yo. Sí que la tengo, pero es demasiado ambiciosa. Quiero cambiar el mundo. Quiero no adaptarme y no conformarme. Quiero ser la irreverente que siga cuestionando todo por el resto de su vida, aunque eso signifique que la paz plena nunca dure más de 30 minutos. Sumergirme en un pensamiento entrampado por-que sí. Porque es asombroso todo lo que podemos comprender deconstruyendo lo aprendido socialmente.

No hay vuelta atrás.
Soy roja. Mi vida ha dado un giro...

martes 19 de mayo de 2009

Rómulo Rubén Dorado Dorado

Ay, tío...
¡Qué dolor que nos dejaste así!
Sin aviso... Sin una señal, como para decirte cuanto te queremos...

Ay, tío...
¡Qué dolor!

Sé que estás viendo cuan tristes estamos. Sé que no quieres que estemos así.
Ay, pero, tío...
¿Cómo pretendes que me sienta, si cuando vaya a mi paraíso de infancia no vas a estar el primer día de mi llegada para saludarme?

Ay, tío
¡Qué dolor!

¿Cómo quieres que esté, si cuando vaya a tu casa a saludar... No vas a estar...?

Ay, tío
¡Qué dolor!
¿Por qué te fuiste así?
¿Cómo es que de un momento a otro, la vida se nos puede cambiar tanto?

Ay, tío...
No sé qué decirte...
Sólo que te agradezco tanto tu cariño, tu preocupación, la manera tan amorosa cómo me hablaste la última vez que nos vimos. La manera tan amorosa cómo me preguntaste por mi vida en estos pagos... La manera cómo me sonreíste de alegría por verme después de tanto tiempo.

Ay, tío querido...
¿Cómo? ¿Cómo es que te fuiste así?
Sé que estás mejor, sé que estás triste porque estamos triste. Sé que sabes la impotencia que tengo de estar tan lejos. Sé que estás conmigo, y que tu amor será también mi ángel guardián...

Perdoname, sólo sé estar triste.
Sólo me invade la idea de no verte más.

Es que, tío, no lo puedo creer...
No lo quiero creer.

Ay, tío
¡Qué dolor!

La última cosa, tío querido, que te quiero decir:
Perdón por no despedirme. Perdón por no estar allá. Ay, tío, sabés que te quiero... Sabés que siempre aprecié tu bondad tan calma... Sabés que siempre me recordaste a mi abuelo... Sabés que te extrañaré, y sabés que es difícil esto. Perdoname, no quiero ponerte triste. Perdoname, quiero que vayas feliz, a donde tengas que ir...

Ay, tío
¡Qué dolor!
Sabés cuánto te quiero...

lunes 18 de mayo de 2009

...

No necesitamos hablar de ningún límite.
No hace falta, porque entre vos y yo no hay límites. El único límite es de cuando el cuerpo ya no soporta tanto de esto.
Entonces, el cansancio y el placer se mezclan, y no sé explicar bien lo que siento, pero debe ser una mezcla de las dos cosas.

Y estoy ahí,
medio muerta,
medio viva,
totalmente viva,
totalmente muerta.

Muy sola,
muy acompañada.

Vos estás absolutamente presente,
y absolutamente lejos.

Pretendamos que te creo. Que estás ahí conmigo. Que los tres primeros segundos de conciencia, sabés a ciencia cierta, que el cuerpo sobre tu cama es el mío.
Yo no actúo, yo me tomo el tiempo, de abrir los ojos y saber dónde estoy, de mirarte y reconocerte.
Yo no te quiero mentir, por eso callo.
Yo te quiero engatuzar, por eso desplego toda mi táctica y estrategia.

Vos sos lo que yo veo.
Vos ponés en acción toda tu táctica y estrategia.

Vos y yo nos mentimos. ¡Y nos encanta!
Vos y yo nos decimos la verdad. Y eso nos hace sentir seguros.

Vos y yo nos enfrentamos, en una lucha cuerpo a cuerpo.
Con furia, con desesperación, con odio, con sed de venganza, con ganas de comernos vivos.
Con suavidad, con entrega, con amor, con ganas de retribuirnos mutuamente todo el amor, toda la suavidad, toda la entrega, todo el odio, toda la desesperación, toda la furia, con ganas de venganza, caníbales, con hambre de los cuerpos.

Vos y yo siempre terminamos igual:
Desnudos. Tu cuerpo sobre el mío. Tu cabeza en mi pecho. Los cuerpos temblando.
Y el cansancio y el placer...
Debe ser una mezcla de las dos cosas.

domingo 17 de mayo de 2009

14 años

Se me acabaron las palabras.
Se me borró el recuerdo.
Sos muy difuso.
Parece que sólo existiera el aquí y el ahora.
Parece que no hay pasado, ni futuro.
Parece que nunca te hubiera conocido.

Te siento un poco en el aire.
Pero lo cierto es que ya no estás, ni como deseo, ni como fantasía.

Sos un recuerdo borroso.

Es duro aceptar, que 14 años después, ya no estoy triste.

domingo 26 de abril de 2009

Nunca lo había visto así.

Es la reencarnación de mi padre. No creo que a su edad, mi papá hubiese sido muy distinto a él. Lo sentí. Fue un asunto de unos segundos que ni siquiera puedo explicar con claridad, porque no es un asunto de razonamiento, creo que se trata de una parte incomprensible, espiritual.

Estaba acostado durmiendo, me paré a su lado y lo observé por unos instantes. Era mi padre. El cuerpo grande que no cabe bien en la cama. Ese asunto de bondad que uno puede ver en las personas en el momento en el que son más vulnerables: mientras duermen. Pero en despierto es el mismo. Es inofensivo, es puro, no tiene maldad. Ha sabido ganarse a la más egoísta de las egoístas, a mí.

Me ha comprado con sus silbidos melancólicos fingiendo alegría en un momento de frustración e impotencia para él. Ni siquiera permite que yo sepa cuando él está triste, para que ni por error vaya yo a caer en la tentación de entristecerme por él, o con él.

No sé exactamente por qué mi mamá y mis hermanos me aman como me aman. Para ellos, yo debo ser insoportablemente caprichosa e inmadura. Pero los tres se desviven por robarme sonrisas, por darme estabilidad, por hacerme feliz. Y no sé exactamente cómo hace alguien en la vida, para ganarse tanto amor.

Incluso mi padre vino hoy a habitar por unos segundos el cuerpo de mi hermano. Vino a saludarme, a confirmarme que la distancia ya no existe, y que me lo traje conmigo, porque soy yo quien lo mantiene más vivo.

viernes 3 de abril de 2009

Ví las marquitas de tus dientes en tu labio inferior:
Seguís siendo el más bello.